en málaga

LOURDES EMBARAZADA

Este reportaje y la manera en la que surgió, está lleno de momentos divertidos. Me puedo imaginar perfectamente a las amigas de Lourdes maquinando maneras de sorprenderla, de hacerle un regalo que no se esperara para nada. El baby shower está muy bien, es muy socorrido, pero es fácil repetir regalos y que caigan dos sonajeros, dos peluches, o ropita que, en realidad, ya no hace falta porque las abuelas ya se han encargado de eso y además podemos aprovechar las cosas de los primitos. Total, que me las imagino perfectamente. Me las imagino tramando una quedada de las amigas de toda la vida, un restaurante agradable en el centro, un postrecito, un “por cierto, Lourdes, vente vestida de negro, ¿eh?”, y Lourdes con los ojos muy abiertos “a ver en qué follón me meten éstas”, “fijo que se les ha ocurrido que venga un artista a pintarme la barriga”, como luego confesaba aliviada.

La cosa debió ser un poco así, porque unos días más tarde me llamó una de las amigas, Rocío. Yo había sido la fotógrafa de la boda de Laura, su hermana, para la que también me había contactado ella misma, y ya nos conocíamos. Quería que le hiciese un reportaje a Lourdes, que estaba embarazada de ocho meses, con las cuatro amigas de siempre. “Ella no sabe nada, no se lo espera”. Ocho meses es el momento perfecto para los reportajes de embarazo: las mamás tienen una barriguita preciosa, ya sienten la impaciencia y las ganas de conocer ya de una vez a sus bebés y hay ahí mucha emoción muy bonita que es una maravilla retratar.

Aparecieron el día acordado a la hora acordada muertas ya de la risa.  Lourdes respiró aliviada: nadie iba a pintarle la barriga. Todas habían acordado un código de vestimenta para ir más o menos iguales. Había ganas de pasarlo bien haciendo algo bonito que iban a recordar siempre. Y nos pusimos a hacer fotos: la mitad del reportaje fue en grupo y la otra mitad se lo hice a Lourdes a solas con su barriga, para que le quedara el recuerdo para enseñar a su peque de cuando su mamá aún la llevaba dentro. Fueron fotos tiernas y preciosas, Lourdes es una mujer guapísima con una mirada maravillosa y una sonrisa que lo llena todo. Y sus amigas son todo amor. Fue un gesto precioso el querer regalarle algo diferente. Este regalo va a durar un millón de veces más que un sonajero o un peluche. Este regalo va a durar siempre. Y es un regalo que va en muchísimas direcciones, porque es algo que le han regalado a Lourdes, pero que también se han regalado a ellas mismas, que han regalado al bebé y a las familias. Y, ¿por qué no? También es un regalo para mí la experiencia de pasar un rato capturando la esencia de esa amistad. Fue algo precioso de lo que me siento muy agradecida.

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