Vamos a endulzarnos un poco el día con la mesa dulce de una boda. Un canto a la glotonería, pero también a la belleza y a la infancia. Porque, aunque es verdad que en la bodas vemos a los niños pegados a ellas, los adultos pululamos alrededor haciendo como que no estamos interesados y, cuando no nos ve nadie, nos ponemos las botas. ¡Cómo resistirse!

Las bodas en Málaga – y los eventos de todo tipo –  están llenas de detalles, los novios se lo curran para para sorprender a los invitados con mil y una cositas que hagan que el día sea diferente y la mesa dulce es uno de ellos. Cada una está confeccionada con mucho amor y según la temática elegida para la ocasión y también en función de los colores. Vemos así auténticas obras de arte como mesas con porterías llenas de chuches para un niño que quiere jugar en primera división cuando sea mayor, o un mesa decorada con partituras de ópera para una novia a la que le apasiona la música. He fotografiado paredes llenas de donuts, buñuelos recién hechos, flores comestibles, tartas con fondant imposibles, máquinas de palomitas, fuentes de chocolate, tartas de mil sabores. Tu mesa dulce te la puede confeccionar todo aquel que tenga buen gusto y buena mano. Entre la selección que te enseño más abajo, puedes ver mesas elaboradas por Peggy&Co, o Doña Francisquita, aunque a veces han sido amigas de la novia las que se han encargado como sorpresa, o la misma novia ha dejado instrucciones acerca de cómo quiere que esté todo dispuesto.

Preparadas para amenizar el baile, para atacar la gula con un poco (más) de dulce entre coreografía y coreografía, son el broche final perfecto para un día perfecto. Y nunca sobra un caramelo. Los fotógrafos de bodas tenemos que ser avispados y hacerles fotos decentes al comienzo de la barra libre, porque si no no nos dará tiempo antes de que se abalancen los niños sobre ella. Los niños… y los mayores golosos. 

¿Cuáles son tus chucherías preferidas? Las mías, las que tienen pica pica. Sin lugar a dudas. Me pirran. Siempre que termino una boda, me despido de los novios y, antes de irme, me paso por el buffet de chuches y me llevo un ladrillo de fresa con pica pica para el camino. Y me voy la mar de contenta para mi casa mientras todos se quedan bailando más contentos todavía. 

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