Boda de Paula y Javier en Málaga

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Yo no sé qué tienen estos novios que la cámara les adora. Bueno, sí que lo sé: que son guapos, naturales, espontáneos y que habían decidido pasarlo como enanos en su boda.

En todas las bodas hay un momento destacable, un momento para cada invitado. En mi caso, el momento más especial fue cuando los amigos de los novios les regalaron un vídeo con fotos recordando experiencias todos juntos. Ya sé que se estila en todas las bodas y que en principio no es algo muy original, pero lo cierto es que sí que debió serlo, cuando todos los que estábamos allí acabamos llorando. Incluida yo.

Me encanta poderme llevar también yo recuerdos de estos momentos.

¡Fijaos qué conjunto de seres humanos tan maravilloso y especial el que se había reunido aquel día para celebrar algo tan bonito!

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Boda María & Joaquín en Málaga

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Esta pareja de requete-guapos rebosaba complicidad. Lo podéis ver en las fotos. Y por eso fue tan fácil “pescar” momentos inolvidables: porque el día a día de ellos está lleno de momentos así.

A mí el vestido de ella me pareció lo más de lo más; los encajes y  la espalda eran de ensueño. Es que, en fin, cuando la percha es como es de estupenda y si encima te ponen así de guapa, pues ya os adelanto yo que el novio estuvo al borde del infarto cuando la vio andar el pasillo de la iglesia hacia él.

Del primer momento hasta que nos despedimos, todo fue un no parar de detalles mágicos, de momentos especiales. Me gusta especialmente, por esto de añadir un toquecito personal, la foto de María con su mejor amiga, en el momento en que le regalaba el ramo de novia.

¡Ay qué bonito!

Boda Mª del Mar y Enrique en Málaga

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Mª del Mar es una mujer con mirada de niña. Enrique es un tipo que pretende ser serio pero no lo consigue. Juntos hacen un parejón. Se pasaron toda la boda pendientes de que a nadie le faltara ni gloria y regalaron sonrisas a todos.

Se les notaba, cuando empezamos a hacer los posados a solas, que no se sentían muy cómodos frente al objetivo, pero al segundo click el vestido de novia obró su magia y entonces ya todo fueron momentos perfectos para capturar. A partir de ahí, modelos profesionales.

Y es que da gusto trabajar con tanta sonrisa; donde quiera que pongas la cámara, ¡te encuentra con una!

Boda Isabel & Jorge en Málaga

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Esta boda fue un locurón de tantas sorpresas planificadas y tantos momentos especiales. Los novios se preparaban en Marbella, se casaban allí mismo pero luego lo celebraron en Málaga, en la Hacienda del Álamo. Corríamos que nos las pelábamos por la autovía para llegar antes que ellos. Porque, os cuento un secreto, el trayecto de Marbella a Málaga no lo hicieron en el mini… ¡Pero todo salió perfecto!

Fue un día precioso. Lo novios, que no podían ser más guapos, resulta que también eran divertidísimos, y hacerles fotos fue un lujazo. Les pillaras desde el ángulo que les pillaras, siempre salía una foto divertida y bonita, y eso era así porque ellos estaba dedicados a vivir al máximo su día.

Pero cuidado, que si los novios eran así de majetes no era por otra cosa que porque sus padres eran otros que ni os cuento. Por este motivo y porque la Hacienda del Álamo cuidó, como siempre, hasta el último detalle, el día resultó tan maravilloso y lo pasamos todos tan bien: novios, familia, invitados y los que estábamos allí para intentar colaborar.

Boda Espe & Javi en Málaga

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Primera boda de la temporada, empuñamos nuestras cámaras y salimos corriendo – tacones en ristre – hacia nuestro destino: un bodorrio lleno de sonrisas, de magia y de detalles fabulosos.  Había pajaritas por doquier, tocados imposibles, modelazos de quitar el hipo y un pelín de nervios. Pero sólo un pelín, ojo, que el novio llevaba la espera en la iglesia la mar de bien  y por eso salió tan requete guapo en las primeras fotos allí.

Para mí fue un día muy especial por muchos motivos; la primera boda del año siempre te pilla con el gusanillo despierto y con la energía a tope. Era un día de luz estupendo, y el calorcito malagueño ayudó a las invitadas a lucir palmito: nada podía fallar. La novia, que ya es guapa de por sí, estaba preciosa a reventar, con un vestido sencillo y muy favorecedor y un peinado retirado de la cara pensadísimo para que todos pudiéramos ver bien esa mirada tierna y feliz que no desapareció en todo el día.

Y yo, encantada, oye. Loquita por conocer al primer retoño, cuando sea el momento.